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Querétaro

La fe puesta en la palabra de Dios llevará paz y tranquilidad a las familias

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Dios es el Dios de la paz, y vive en la tranquilidad para ir al encuentro con el hombre, cuando éste último lo invita a entrar en su corazón, aún en los momentos adversos, de intranquilidad y de conflicto, es el mensaje de la palabra de Dios por parte de la Diócesis de Querétaro durante la misa de este domingo presidids por el padre Martín Lara Becerril, en Santa Rosa de Viterbo.

Quién aseguró, la paz es una construcción del hombre de manera individual y en sociedad, siempre de la mano en la fe en Dios, en el encuentro con su palabra, en la integración a su iglesia.

En este sentido, monseñor Lara Becerril dio lectura al pasaje del Evangelio según San Mateo, en el cual Dios subió al monte para orar y reflexionar, en tanto sus discípulos abordaron una barca para hacerse a la mar, incuyo oleaje se encontraron con la presencia de una fuerte tormenta, la cual los colmo de miedo e intranquilidad.

Un día después Dios bajó de la montaña se dirigió al mar caminando sobre el agua para hacer contacto con sus discípulos, al escuchar sus palabras estos mismos pensaron que se trataba de un fantasma, Jesús los tranquilizó diciendo que era él, que no debían temer, en ese momento Pedro le dijo que si era Dios lo hiciera caminar sobre el agua, al acercarse a Jesús arreciaron los vientos de la tormenta y Pedro cayó sobre el agua pidiendo auxilio a Jesús, éste lo salvó y le dijo que era un hombre de poca fe al dudar de su presencia y de su ayuda acto seguido los dos regresaron a la barca e inmediatamente se tornó la calma y la tranquilidad en torno a ellos.

Este pasaje bíblico, señaló el Padre Martín Lara Becerril, es una comparación de nuestra realidad actual, colmada de injusticia, de corrupción, de problemas sociales, de violencia intrafamiliar, de violencia social, de pobreza.

Por ello dijo, mientras el hombre mantenga la fe en la palabra de Dios, la calma y la tranquilidad llegarán para el regocijo de las personas, siempre y cuando, creamos en él, y lo invitemos a subir a nuestra barca es decir, lo dejemos entrar en lo más profundo de nuestra alma y de nuestro corazón y en ese momento la calma y la tranquilidad retornarán.

Por ello insistió en acercarse a la iglesia, en seguir al pie de la letra la palabra de Dios inscrita en la Biblia, y a orar para encontrar un camino de fe y esperanza siempre teniendo a Jesús en nuestro pensamiento.

– Víctor González