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Querétaro

Dejar que la palabra de Dios entre en nuestros corazones para que su fortaleza rinda frutos: Mons. Lara Becerril

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Durante la misa de este domingo celebrada en el templo de Santa Rosa de Viterbo, el Vicario General de la Diócesis de Querétaro Martín Lara Becerril, invitó a los cristianos a dejar que la palabra de Dios entre en sus corazones y rinda múltiples frutos, los cuales se traduzcan en buenas acciones, en amar al prójimo, y en el procurar el bienestar para los demás.

Mediante la lectura y reflexión de los pasajes bíblicos y escuchando las homilías de la Santa Eucaristía, los católicos recibirán la palabra de Dios mediante la escucha que entra por el oído, después monseñor Lara Becerril pidió a los católicos dejar que esta palabra entré a lo más profundo de nuestro corazón y empiece a echar raíces en el alma, para luego después con los frutos de esta bendición empezar a accionar como buenos católicos.

Recomendando evitar ser olvidadizos e inconstantes en esta práctica, puesto que quién escucha e interioriza la palabra de Dios, esperando sus frutos para poder convertirse en un buen ser, aspirará a la salvación del alma.

Durante el mensaje de la homilía del Santo Evangelio según San Mateo, se rememoró aquél pasaje del profeta Isaías, en el cual Jesús subió a una barca ante la inmensa mayoría de la población que lo escuchaba sentado frente al mar, cuyo mensaje difundió a través de parábolas es decir, de mitos comparados con la realidad.

Cuya anécdota, contaba la historia del sembrador y los granos de trigo, los cuales al esparcirse sobre un terreno pedregoso germinaban pero no echaban raíces, lo cual se interpretó como aquella persona que gustosamente aceptaba la palabra de Dios, pero no la ponía en práctica y por consiguiente nunca la entendía.

En otra anécdota, se contó el pasaje de cuando el trigo se desarrolló junto a unos espinos, cuya semillas al convertirse en planta se sofocaron y ya no pudieron crecer, reflejando la semejanza de que una persona al entumecerse por los problemas de la vida y las riquezas, se olvidaba de la palabra de Dios, y por consiguiente no era un buen cristiano.

Finalmente unas semillas de trigo caían sobre la tierra buena, creciendo y desarrollándose no sólo daban un fruto, si no daban cientos de variedades al por mayor, siendo esta analogía la que se traduce en el hombre que interioriza la palabra de Dios a través de la escucha, la cual a su vez entra en su corazón y una vez ahí, el hombre tiene fuerza y valor para poder afrontar la vida como buen cristiano, para poder darle amor y cariño a los suyos, cuyo gozo y generosidad se amplía a todas las personas que conoce.

«La invitación que les hago es, vamos a dejar que la palabra de Dios no solamente entre en el oído, ya ven como decíamos los otros mexicanos le entra por un oído y le sale por el otro, no, vamos a dejar que la palabra llegué al corazón, que no entre por un oído y te salga por el otro sino que baje al corazón, el corazón sea el que entienda la palabra, que la palabra se quede dentro del corazón. ¿Para qué? Para que esta palabra dé frutos y dé frutos abundantes. Ojalá que todos diéramos el ciento por uno, Pero si por alguna dificultad humana no alcanzamos a dar al ciento por uno al menos que demos el 90 el 80 el 70, ya como decimos los mexicanos no, también aunque sea con un seis, pero vamos a dejar que la palabra dé fruto en nuestro corazón», expresó Martín Lara Becerril.

-Víctor González

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