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Discurso del presidente de la CIRT José Luis Rodríguez Aguirre en la tradicional comida de radio y televisión

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Muy buenas tardes a todos. Gracias por estar aquí.

Licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Licenciado Jesús Ramírez Cuevas, coordinador general de Comunicación Social y vocero del Gobierno de la República.

Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, gobernadora de nuestra Ciudad de México y anfitriona de este gran evento.

Licenciado Francisco Domínguez Servién, presidente de la Confederación Nacional de Gobernadores y gobernador del estado de Querétaro.

Distinguidos comisionados del Instituto Federal de Telecomunicaciones.

Licenciado Francisco Cervantes Díaz, presidente de la CONCAMIN.

Licenciado José Carlos Azcárraga Andrade, presidente del Consejo de la Comunicación.

Distinguidos secretarios, secretarias de Estado, legisladores, afiliados a la CIRT, expositores e invitados, es un honor que tengamos el privilegio de tenerlos aquí en este día y de contar con nuestro invitado de honor, el primer mandatario de la nación, el licenciado Andrés Manuel López Obrador.

Agradecemos, de modo especial, a nuestro auditorio, el pueblo de México, por permitirnos entrar en sus autos, oficinas, en sus hogares, en sus vidas, por reír, alegrarse y emocionarse a través de la radio y la televisión, únicos medios de la comunicación por los que tienen acceso realmente a la información y esparcimiento, por su cobertura total y condición gratuita.

Cuando nuestra gente no tiene recursos para salir, la radio y la televisión les llevan el mundo a su casa, el 80 por ciento de los planes de telefonía y datos son por prepago, cobrando por usuario en promedio mensual 100 pesos, lo que les limita al máximo el esparcimiento e información en línea.

Un reconocimiento también muy especial a todos los trabajadores de este país y por supuesto a los de nuestra industria, ya que con entusiasmo, profesionalismo y creatividad hacen de nuestro México un país con brío.

Es bien sabido que los mexicanos nos crecemos ante los retos y con creatividad, calidez y fortaleza ponen en alto el nombre de nuestra nación.

Tenemos múltiples empresas que son las número uno en su giro en el mundo, un reconocimiento a nuestros clientes, los empresarios pequeños, medianos y grandes de México que dinamizan y son el motor de la economía y la productividad en nuestro país, verdaderos héroes, ya que de cada diez empresas que nacen ocho y media no salen adelante; por lo que gracias por el esfuerzo que hacen y gracias por distinguirnos con su confianza, ya que a través de ello nos permiten crecer, reinvertir, reinventarnos y así ser más eficientes para servirles mejor.

Estamos observando lo que sucede en estos días en Líbano, en Ecuador, en Chile, vemos países de primer mundo que siempre fueron una certeza de inversión, Inglaterra, con el Brexit; Alemania, en recesión; hoy ya no hay paraísos de inversión, todo esto debido a una desaceleración global.

Hoy que las expectativas ya no suben como antes, escalón por escalón, sino a toda velocidad en elevador, por lo que la gente siente frustración y falta de oportunidades.

Aquí mi reconocimiento a usted, señor Presidente, ya que con su liderazgo mantiene la esperanza de la gran mayoría del pueblo de México y, con ello, la calma y la paz en nuestro país.

Es momento de actuar, sentando las condiciones adecuadas y generando confianza, impulsemos la economía con compromiso y una clara conciencia de solidaridad social, generemos oportunidades.

Sabemos que todos los cambios de administración en su primer año traen consigo un ajuste y por lo mismo una desaceleración, así fue el año 2000, 2006 y 2012, estamos ya de cara al segundo año y México sí es nuestro paraíso de inversión, es nuestra tierra, donde está nuestra gente, nuestras familias, lo que no sembremos hoy no lo vamos a cosechar mañana.

Todos y cada uno de nosotros sentimos esa llama de amor por México, echemos a andar los compromisos que correspondan a unos y otros, pero hay que hacerlo ya: Unidos somos uno, un solo México.

Amigos; es un gran orgullo formar parte de esta gran industria, los empresarios de la radio y la televisión impulsamos el desarrollo de la vida económica, cultural y democrática de nuestro país, a través de nuestros micrófonos han pasado y pasan todas las voces. Hemos vivido la transición de tres corrientes ideológicas,

En tragedias naturales, la radio y la televisión siempre han cerrado filas con nuestros hermanos en desgracia, nuestra arraigada vocación en el servicio social nos ha llevado a producir y difundir miles de campañas de la grandeza de México y su gente, fomentando los valores, la ecología, la solidaridad y el altruismo, mismos que engrandecen el servicio por los demás y con esto el espíritu de México.

Mi reconocimiento también, señor presidente Andrés Manuel López Obrador, ya que usted impulsa, a cada momento, el servicio y la preocupación por el prójimo.

Es de primordial relevancia para nosotros puntualizar la importancia que tienen los siguientes principios: El derecho a la crítica, el derecho a disentir, la no censura, la libertad completa en el discurso, el valor supremo del derecho a la información y por supuesto la libertad de expresión.

Preceptos asentados en la misma Constitución y que usted continuamente asevera, deben de ser defendidos y sé, señor presidente, Andrés Manuel López Obrador, que lo hace con convicción y verdaderamente de corazón.

Estos conceptos deben de realizarse siempre con responsabilidad, dentro del ámbito de la libertad de las ideas, pero con responsabilidad. En la Constitución se define a la radiodifusión como un servicio público gratuito al que el Estado debe garantizar sea prestado con calidad en beneficio del pueblo de México y esto no sucede, ya que en definitiva contamos con un piso absolutamente disparejo con respecto a cualquier otro sector empresarial, como otras concesiones o las empresas extranjeras distribuidoras de contenido, denominadas OTT´s y empresas del mismo sector en otros países.

La carga tributaria y regulatoria que nos ha sido impuesta no tiene precedentes, estas OTT´s que en contenidos y publicidad trasmiten lo que quieren, cuando quieren y como quieren, sin ningún tipo de restricción y a nosotros estando ahí cautivos, nos sobrerregulan y sobretributan fuera de todo parámetro, disculpando la redundancia, siendo que nosotros somos un servicio totalmente gratuito y los otros cobran por usuario, la ecuación no da.

Por ejemplo, la radiodifusión en México es la única industria concesionada que tiene que pagar una gigantesca contraprestación a 20 años de un solo golpe y porrazo, en una sola exhibición, misma que para otras concesiones en nuestro país y cualquier otro lugar del mundo es mucho menor y se paga año con año.

Nosotros, además de pagar nuestro Impuesto Sobre la Renta, pagamos hasta tres veces por el aprovechamiento del espectro, lo cual a nuestro modo de ver está fuera de toda lógica y fuera de toda legalidad, ¿quién paga por un mismo bien más de una vez?

Y lo que sí, de plano, es que contamos con un tributo que nos fue impuesto por un abuso de poder y pasando por encima de lo que expresamente marca la Constitución, ese tributo denominado “el decreto mordaza”, impuesto por el gobierno del Presidente Díaz Ordaz no en contra de los derechos de la radio y la televisión, sino del derecho a la libertad de expresión y derecho a la información del pueblo de México. Este nació a partir de la cobertura que dieron la radio y la televisión a los lamentables y trágicos sucesos de 1968, una penosa transgresión a la ley.

Señor Presidente, mucho le agradeceremos revise este tema, mismo que va en la línea de su prioridad, que es privilegiar el estado de derecho, impulsar la honestidad y combatir la corrupción.

En estos conceptos, en estos conceptos y cualquier esfuerzo que conlleve a impulsar a nuestra gran nación, cuente con nosotros; nuestro amor y vocación por servir a México es igual que el suyo, mutuo y absoluto.

Tenemos la convicción de que unidos ponemos más, unidos somos uno, un solo México.

Muchas gracias.