Ocho fuerzas globales que impactan los Servicios Financieros

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Digital: prioridad número uno para todas las industrias, la necesidad es la madre de la innovación, la pandemia ha obligado a atender a los clientes de manera remota y si bien muchos clientes han migrado sus transacciones a los canales móviles o en línea, no todos han podido ser atendidos para asesoría, compra de productos o apertura de cuentas de manera remota. Se está generando una brecha importante entre los bancos y aseguradoras con verdadera transformación digital, pues son más eficientes en su operación y más efectivas atrayendo nuevos clientes. Dos preguntas que todo comité directivo se debería estar haciendo es ¿Cuántos clientes nuevos atraje digitalmente? y ¿cuántas ventas nuevas se hicieron digitalmente?

Ciberseguridad y crimen financiero: al incrementar el uso digital también se crean nuevas vulnerabilidades, esto requiere una asociación pública y privada para una mejor protección de los usuarios del sistema financiero, buscando proteger mejor los datos de los usuarios y su acceso a las distintas plataformas. Asimismo, la inteligencia y analíticos deben ser un medio preventivo para evitar los temas de fraude, reforzado por un aseguramiento del ejercicio de la ley en contra del crimen.

El regreso al trabajo y el futuro del trabajo: el regreso el trabajo es inmediato, pero poco estratégico, depende del progreso de la pandemia, qué tan rápido nos ayude la vacunación, y por su inmediatez es un tema de logística. Sin embargo, el futuro del trabajo tiene implicaciones estratégicas que las organizaciones deben planear cuidadosamente, ¿el lugar dónde se trabaja debe ser hibrido, podemos ahorrar costos en espacio, los espacios deben ser diseñados de manera diferente? ¿La innovación y la mentoría van a ser afectados por estos modelos, cómo debemos cambiar los esquemas de colaboración y capacitación? ¿Qué roles se pueden eliminar con la digitalización, qué roles pueden mejorarse en su atención al cliente?

Resiliencia de negocios: la pandemia puso a prueba la resiliencia, y muchos negocios se vieron afectados ya que una gran cantidad de los procesos de recuperación estaban pensados en eventos tecnológicos, ahora es un buen momento para repensar ¿Cuáles son los servicios críticos que se deben mantener? ¿Cuál es el lugar correcto para mantenerlos?

Big-Tech y Small-Tech: la palabra clave es colaboración, cómo las instituciones financieras logran apalancar la tecnología y llegada a los clientes que tienen las Big-Tech con sus plataformas de cloud y herramientas digitales, y dónde las Big-Tech no tienen la menor intención de incrementar la forma en que son reguladas. Una sinergia que puede generar un mayor beneficio para el cliente, un ejemplo la alianza de Apple Pay con varios bancos en México. Por otra parte, el Small-Tech si bien ha tomado algunos nichos donde las instituciones financieras no están, no representan una amenaza real por la escala con la que compiten, acceso al capital, número de cliente, pero la colaboración puede ser una buena receta para que la innovación y velocidad de las Small-Tech puedan integrarse a las instituciones financieras.

Datos: la complejidad se ha incrementado en manejar la calidad de los datos, utilizar nuevos datos tanto estructurados como no estructurados, tener consentimiento del cliente para usarlos. Si bien representa un nuevo reto su correcto uso y cuidados, son ahora una gran oportunidad para tener al cliente en el centro y dejar de empujar productos, y más bien atenderlo en lo que realmente necesita para generarle un mejor uso de sus finanzas personales.

Finanzas sostenibles: la pandemia nos trajo una nueva forma de pensar respecto a nuestra salud, hábitos de consumo, y las compañías con las que trabajamos. Elegir también a la institución financiera con que se trabaje va a tener una fuerte influencia por parte del consumidor, y con qué clientes opera la institución donde invierte, y cómo sus productos y servicios apoyan a un mundo mejor que aporten a la comunidad.

Consolidación: ante incrementos en los costos, bajas de tasas de interés, incrementar la resiliencia, y un menor volumen de negocio, organizaciones con baja escala han empezado a ser adquiridas por instituciones más grandes en mercados como España o Italia. Aunque en México no existen tantos actores, es posible que también veamos alguna consolidación pronto o bien que para algunas organizaciones internacionales la estrategia global impacte las operaciones en nuestro país.

Digital: prioridad número uno para todas las industrias, la necesidad es la madre de la innovación, la pandemia ha obligado a atender a los clientes de manera remota y si bien muchos clientes han migrado sus transacciones a los canales móviles o en línea, no todos han podido ser atendidos para asesoría, compra de productos o apertura de cuentas de manera remota. Se está generando una brecha importante entre los bancos y aseguradoras con verdadera transformación digital, pues son más eficientes en su operación y más efectivas atrayendo nuevos clientes. Dos preguntas que todo comité directivo se debería estar haciendo es ¿Cuántos clientes nuevos atraje digitalmente? y ¿cuántas ventas nuevas se hicieron digitalmente?

Ciberseguridad y crimen financiero: al incrementar el uso digital también se crean nuevas vulnerabilidades, esto requiere una asociación pública y privada para una mejor protección de los usuarios del sistema financiero, buscando proteger mejor los datos de los usuarios y su acceso a las distintas plataformas. Asimismo, la inteligencia y analíticos deben ser un medio preventivo para evitar los temas de fraude, reforzado por un aseguramiento del ejercicio de la ley en contra del crimen.

El regreso al trabajo y el futuro del trabajo: el regreso el trabajo es inmediato, pero poco estratégico, depende del progreso de la pandemia, qué tan rápido nos ayude la vacunación, y por su inmediatez es un tema de logística. Sin embargo, el futuro del trabajo tiene implicaciones estratégicas que las organizaciones deben planear cuidadosamente, ¿el lugar dónde se trabaja debe ser hibrido, podemos ahorrar costos en espacio, los espacios deben ser diseñados de manera diferente? ¿La innovación y la mentoría van a ser afectados por estos modelos, cómo debemos cambiar los esquemas de colaboración y capacitación? ¿Qué roles se pueden eliminar con la digitalización, qué roles pueden mejorarse en su atención al cliente?

Resiliencia de negocios: la pandemia puso a prueba la resiliencia, y muchos negocios se vieron afectados ya que una gran cantidad de los procesos de recuperación estaban pensados en eventos tecnológicos, ahora es un buen momento para repensar ¿Cuáles son los servicios críticos que se deben mantener? ¿Cuál es el lugar correcto para mantenerlos?

Big-Tech y Small-Tech: la palabra clave es colaboración, cómo las instituciones financieras logran apalancar la tecnología y llegada a los clientes que tienen las Big-Tech con sus plataformas de cloud y herramientas digitales, y dónde las Big-Tech no tienen la menor intención de incrementar la forma en que son reguladas. Una sinergia que puede generar un mayor beneficio para el cliente, un ejemplo la alianza de Apple Pay con varios bancos en México. Por otra parte, el Small-Tech si bien ha tomado algunos nichos donde las instituciones financieras no están, no representan una amenaza real por la escala con la que compiten, acceso al capital, número de cliente, pero la colaboración puede ser una buena receta para que la innovación y velocidad de las Small-Tech puedan integrarse a las instituciones financieras.

Datos: la complejidad se ha incrementado en manejar la calidad de los datos, utilizar nuevos datos tanto estructurados como no estructurados, tener consentimiento del cliente para usarlos. Si bien representa un nuevo reto su correcto uso y cuidados, son ahora una gran oportunidad para tener al cliente en el centro y dejar de empujar productos, y más bien atenderlo en lo que realmente necesita para generarle un mejor uso de sus finanzas personales.

Finanzas sostenibles: la pandemia nos trajo una nueva forma de pensar respecto a nuestra salud, hábitos de consumo, y las compañías con las que trabajamos. Elegir también a la institución financiera con que se trabaje va a tener una fuerte influencia por parte del consumidor, y con qué clientes opera la institución donde invierte, y cómo sus productos y servicios apoyan a un mundo mejor que aporten a la comunidad.

Consolidación: ante incrementos en los costos, bajas de tasas de interés, incrementar la resiliencia, y un menor volumen de negocio, organizaciones con baja escala han empezado a ser adquiridas por instituciones más grandes en mercados como España o Italia. Aunque en México no existen tantos actores, es posible que también veamos alguna consolidación pronto o bien que para algunas organizaciones internacionales la estrategia global impacte las operaciones en nuestro país.

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