El origen de la máxima fiesta del futbol está profundamente ligado a Francia. El autor del primer gol en toda la historia de los Mundiales fue el francés Lucien Laurent, quien anotó el 13 de julio de 1930 en el partido inaugural donde su selección debutó contra México.
A la par de este inicio, el torneo ha visto consolidarse a mitos vivientes; la leyenda brasileña Pelé se convirtió en el primer jugador en marcar al menos un tanto en cuatro ediciones consecutivas, mientras que su genial compañero Garrincha también grabó su nombre con letras de oro en la historia de las Copas.
En las primeras ediciones del torneo, los encargados de romper las redes por primera vez mostraron un gran protagonismo de Europa y Sudamérica. Tras el hito de Laurent, el argentino Ernesto Belis anotó el primer gol en Italia 1934, seguido por el alemán Josef Gauchel en Francia 1938.
Posteriormente, durante el regreso de la justa en Brasil 1950, el local Ademir de Menezes hizo vibrar a su público, mientras que el yugoslavo Miloš Milutinović se encargó de abrir el marcador en Suiza 1954.
El dominio de los arietes locales y visitantes en los años 50 y 60
A finales de la década de los 50, los países anfitriones y las potencias del cono sur continuaron marcando el ritmo del torneo desde el primer minuto. El sueco Agne Simonsson inauguró las redes en Suecia 1958, haciendo valer la localía de su escuadra.
Para la siguiente edición, en Chile 1962, el argentino Héctor Facundo fue el encargado de firmar la primera anotación del certamen, manteniendo la tradición de los artilleros sudamericanos en las aperturas.
La segunda mitad de la década de los 60 y el inicio de los 70 trajeron consigo momentos memorables para la estadística global. En Inglaterra 1966, el mítico Pelé fue quien estrenó el marcador del torneo para Brasil, consolidando aún más su legado.
Pocos años después, durante la primera Copa celebrada en territorio norteamericano en México 1970, el búlgaro Dinko Dermendzhiev sorprendió al mundo al convertirse en el anotador del primer gol del torneo.
La consolidación de los romperredes europeos y africanos
El cierre de los años 70 y la década de los 80 estuvieron marcados por la presencia de grandes figuras del futbol europeo que asumieron el rol de abrir el marcador del campeonato.
El alemán Paul Breitner anotó el primer tanto en Alemania 1974, mientras que el francés Bernard Lacombe lo hizo en Argentina 1978. Para las siguientes ediciones, el belga Erwin Vandenbergh anotó en España 1982 y el italiano Alessandro Altobelli hizo lo propio en México 1986.
Los años 90 trajeron consigo sorpresas históricas y la consolidación de nuevos protagonistas en los partidos de apertura. El camerunés François Omam-Biyik sacudió al mundo con su gol en Italia 1990, marcando un hito para el futbol africano.
En las siguientes ediciones, el implacable alemán Jürgen Klinsmann anotó en Estados Unidos 1994, el brasileño César Sampaio inauguró Francia 1998 y el senegalés Papa Bouba Diop firmó una histórica anotación en Corea-Japón 2002.

