Groenlandia, en el centro de una tormenta geopolítica.
Mientras el mandatario estadounidense, Donald Trump, insiste en apropiarse de la isla autónoma perteneciente a Dinamarca “de una u otra forma” sin descartar, incluso, el uso de la fuerza, las autoridades de Nuuk y Copenhague intentarán disuadir a su Administración.
Con ese objetivo central llegan los cancilleres de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, y de Dinamarca, Lars Løkke Rasmussen, al encuentro con el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, este miércoles 14 de enero, en la Casa Blanca.
Trump busca apoderarse de Groenlandia
Trump justifica sus pretensiones al señalar que la isla, estratégicamente ubicada y rica en minerales, es vital para la “seguridad” estadounidense y que su país debe controlarla para evitar que Rusia o China la ocupen.
Si bien Copenhague ha gobernado Groenlandia durante siglos, la isla ha ido avanzando gradualmente hacia la independencia desde 1979, un objetivo compartido por todos los partidos políticos elegidos para el Parlamento del territorio.
En la víspera de este encuentro, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, remarcó sus lazos con Dinamarca, por encima de las aspiraciones de Donald Trump.
“Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca ahora mismo, elegimos a Dinamarca. Elegimos a la OTAN. Elegimos al Reino de Dinamarca. Elegimos a la UE».
Al ser preguntado más tarde el martes sobre los comentarios de Nielsen, Trump intentó restar peso a las declaraciones del primer ministro de Groenlandia. «No estoy de acuerdo con él. No sé quién es. No sé nada de él, pero eso va a ser un gran problema para él», respondió.
Tras la reunión en la Casa Blanca, Løkke Rasmussen y Motzfeldt, junto con el embajador de Dinamarca en EE. UU., se reunirán con senadores del Caucus Ártico en el Congreso estadounidense. El senador Angus King, independiente de Maine, será el anfitrión de ese encuentro.
La cita tendrá lugar después de que otras dos legisladoras —la senadora Jeanne Shaheen, demócrata por New Hampshire, y la senadora Lisa Murkowski, republicana por Alaska— presentaran una legislación bipartidista que prohibiría el uso de fondos de los departamentos de Defensa o de Estado de EE. UU. para anexar o tomar el control de Groenlandia o del territorio soberano de cualquier Estado miembro de la OTAN sin el consentimiento de dicho aliado o la autorización del Consejo del Atlántico Norte.
Una delegación bipartidista de legisladores también se dirigirá a Copenhague a finales de esta semana para reunirse con funcionarios daneses y groenlandeses.
¿Qué está dispuesta Groenlandia a negociar para disuadir a EE. UU.?
La ministra groenlandesa de Negocios, Recursos Naturales, Energía, Justicia e Igualdad de Género, Naaja Nathanielsen, aseguró el martes 13 de enero que el Gobierno autónomo de la isla está dispuesto a admitir un mayor despliegue de la OTAN en su territorio, con el fin de evitar una invasión por parte de Estados Unidos.
«A nuestra gente le quita el sueño, están preocupados por las amenazas (estadounidenses) de compra o de anexión de Groenlandia, que causan una enorme preocupación sobre el futuro», declaró Nathanielsen.
Sin embargo, la ministra descartó que su población vaya a optar por «la resistencia», en caso de que finalmente Washington decidiera actuar por la fuerza.
«No tenemos intención de convertirnos en americanos. Somos sus aliados, pero no nos vemos como estadounidenses (…) Nos sentimos traicionados, esa retórica agresiva (…) cuando no hemos hecho nada para que abone la idea de que Groenlandia es parte de los intereses de Estados Unidos. No es algo que nos merezcamos, ni algo que viéramos venir», remarcó.
En la víspera del encuentro, Nathanielsen, también subrayó que es «incomprensible» que Estados Unidos esté considerando la anexión de un aliado de la OTAN e instó a la Administración Trump a escuchar la voz de la población de la isla ártica.
Información de France24.
