Teherán está transformada en una fortaleza a la espera de celebrar a partir del sábado unos funerales de una magnitud sin precedentes para el antiguo líder supremo Alí Jamenei, cuatro meses después de su muerte en los ataques israeloestadounidenses que desataron la guerra.
Jamenei, el guía supremo de mayor longevidad desde el establecimiento en 1979 de la República Islámica, fue asesinado a los 86 años bajo los bombardeos de sus dos enemigos jurados Estados Unidos e Israel.
Las autoridades esperan entre 15 y 20 millones de participantes solo en la capital iraní para este homenaje de tres días, que pretende ser una demostración de fuerza tras el conflicto de casi 40 días con Estados Unidos e Israel que ya costó la vida a numerosos altos dirigentes y a miles de civiles.
La presencia del hijo de Alí Jamenei, Mojtaba, quien lo sucedió a principios de marzo como líder supremo, no ha sido confirmada. Presuntamente herido durante los ataques que mataron a su padre, el dirigente solo se expresa mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público.
En la capital, a la entrada de la mezquita donde será expuesto el féretro del difunto ayatolá, obreros y equipos de rescate se afanan bajo un calor intenso en los últimos preparativos, constató un equipo de la AFP que tuvo un acceso excepcional.
Este vasto complejo de la Mosalla, concebido para acoger las grandes oraciones del viernes, conmemoraciones oficiales y concentraciones religiosas, permanecerá abierto día y noche hasta el lunes.
A continuación, un cortejo que transportará el féretro de Jamenei desfilará por las calles de Teherán, antes de dirigirse el martes a la ciudad sagrada de Qom.
En cuanto a dignatarios, se espera la presencia de dirigentes y responsables de una treintena de países, principalmente vecinos, entre ellos el expresidente ruso Dmitri Medvédev y el primer ministro paquistaní Shebaz Sharif. China estará representada por un alto responsable del Parlamento, He Wei.
No se ha invitado a ningún líder europeo.
Funerales de Estado
Los funerales de Estado para Jamenei, inicialmente previstos para marzo pero aplazados debido a la guerra, se perfilan como los más grandes de la historia de Irán.
En 1989, cuando murió su predecesor, el fundador de la República Islámica, el ayatolá Ruhollah Jomeini, alrededor de 10 millones de personas asistieron a sus exequias, según las cifras oficiales. Entonces, avalanchas humanas causaron más de una decena de muertos.
Junto al féretro de Jamenei también estarán expuestos los de sus allegados que igualmente murieron el primer día de la guerra, entre ellos el de una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta.
Una imagen del dirigente con el puño en alto, símbolo de la resistencia que reivindicaba frente a Occidente, está omnipresente en el recinto, constató un periodista de la AFP.
Tu nombre permanecerá eterno en esta tierra de oro», proclama una pancarta, mientras que en las calles de Teherán numerosas vallas publicitarias y consignas rinden homenaje al «mártir».
Excélsior
