jueves, abril 17, 2025
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‘Todo lo que sueñas y piensas puede ser posible’

Preocupada por los miles de pacientes que sufren dolor día a día, pero convencida de que una enfermedad bien atendida puede hacer la diferencia, Juana Marcela Ramírez Bustos ha dedicado los últimos 8 años de su vida en México a impulsar un modelo de servicio médico personalizado que atiende a personas con enfermedades crónico-degenerativas, a través de Soluciones Hospitalarias Integrales (SOHIN). Ella es parte de un ecosistema emprendedor de mujeres mexicanas cada vez más fuerte que busca romper con ese anacrónico paradigma: la mujer en casa y el hombre al trabajo.

Juana acumula en su hoja de vida más de 20 años de experiencia en el sector salud, tanto público como privado, además de tener una maestría en Administración de Negocios por el programa de Alta Dirección de Empresas (IPADE) Business School, pero no sólo eso: también es conferencista, mentora en temas de salud, emprendimiento y equidad de género, profesora universitaria y esposa. Cada paciente es único y diferente, Juana y su empresa lo saben y por ello decidieron transformar el modelo de atención en enfermedades como el cáncer, una de las tres primeras causas de muerte en México y la segunda en el mundo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

SOHIN tiene presencia en México, Colombia y Argentina y ya ha atendido a más de 25 mil personas en estos 8 años que lleva de brindar servicio. La relación paciente-SOHIN surge a través de los convenios con farmacéuticas, instituciones públicas y 95% de las aseguradoras del país; en algunos casos es el mismo paciente quien cubre los gastos de atención. Juana, quien se asume como “colombiana de nacimiento, pero mexicana por decisión” se reconoce enamorada de México, el país que, dice, le demostró que “todo lo que sueñas y piensas puede ser posible”.

“Juana es una mujer que le encanta ser mujer, que descubrió que hay misiones que son superiores a su voluntad, y que la de ella es trabajar en el sector salud y trabajar por la gente que tiene dolor, es una mujer obsesiva, apasionada, una mujer que sigue creyendo irremediablemente en la gente y en que el mundo puede ser mejor”, aseveró la empresaria. Impulsada por la violencia y la falta de empleo en su país, llegó a México sola en 2006 en busca de mejores oportunidades con tan sólo 100 dólares, una maleta y una visa por 15 días. Siempre tuvo un espíritu emprendedor: cuando era niña, en Navidad, vendía adornos que fabricaba con ayuda de su hermano, quien la apoyó en el arranque de SOHIN, en junio de 2009. Iniciaron con apenas dos empleados y 89 mil pesos derivados de la venta del auto de ella.

Fuente: Excelsior

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