Contra todo pronóstico, la Generación Z se ha convertido en el principal motor de asistencia a las salas de cine, consolidándose como el público más activo y clave para la recuperación de la industria.
De acuerdo con estudios recientes, el 87% de los jóvenes ha acudido al cine al menos una vez en el último año, superando a otras generaciones, además de registrar una mayor frecuencia de visitas, con un promedio cercano a siete veces anuales.
Lejos de abandonar las salas por el auge del streaming, este sector ha resignificado la experiencia cinematográfica, viéndola como una actividad social para compartir con amigos, más que solo como entretenimiento individual.
El fenómeno ha sido clave en la reactivación del sector tras la pandemia, en un contexto donde la asistencia general aún se mantiene por debajo de niveles previos, pero encuentra en los jóvenes a su principal impulso.
Además, la Generación Z no solo asiste más, sino que también influye en tendencias, consumo y éxito en taquilla, posicionándose como un público determinante para el futuro del cine.
Este cambio de hábitos redefine el papel de las salas como espacios de experiencia colectiva, marcando una nueva etapa para la industria cinematográfica a nivel global.

