Los rebeldes de la región de Tigré, en el norte de Etiopía, afirmaron que están «guerra total» contra el gobierno federal, mientras se libran intensos combates en varias provincias. El Frente de Liberación Popular de Tigré (TPLF) ya libró una devastadora guerra civil contra las autoridades entre 2020 y 2022, que se cobró la vida de unas 600.000 personas, según estimaciones de la Unión Africana.
Desde hace meses, tropas federales se han concentrado en la frontera con Tigré y han llevado a cabo decenas de ataques con drones desde agosto. Por su parte, el TPLF anunció recientemente que se había unido a una alianza de grupos armados antigubernamentales de todo el país. «Hay combates por todas partes», afirmó Amanuel Assefa, vicepresidente del TPLF. «Ahora nos encontramos en una situación de guerra total», añadió.
Los rebeldes tomaron el control el miércoles de tres aeropuertos en Tigré y lanzaron ofensivas en las provincias vecinas de Afar y Amhara, en conjunto con tropas de la nueva alianza antigubernamental, cuyo objetivo declarado el derrocar al Ejecutivo y tomar Adís Abeba.
Por su parte, el ejército etíope informó esta misma jornada que mató a 272 rebeldes que formaban parte del asalto contra Amhara, que es la segunda región más poblada del país. Además, las fuerzas armadas informaron que 260 insurgentes fueron heridos. No entregaron cifras de bajas propias o de civiles.
¿Conflagración regional?
«Actualmente, el ejército evalúa la situación del enemigo, lleva a cabo contraataques y realiza importantes operaciones para eliminar las fuerzas enemigas restantes», añadió la Fuerza de Defensa, que había sido acusada por el FPLT el miércoles de una «invasión y ataque abierto» contra la región de Tigré. Ante este escenario, el FPLT ordenó a sus tropas adoptar una estrategia de «guerra defensiva».
Una fuente humanitaria, que pidió permanecer en el anonimato, informó de disparos con armas pesadas en los alrededores de Yalo, en Afar, a unos 40 kilómetros de Tigré. «Hay heridos y personas desplazadas», dijo. Esta reanudación de las hostilidades se produce menos de cuatro años después de la firma de un acuerdo de paz. Ante esta situación, la Unión Africana y la Unión Europea instaron a una desescalada inmediata.
El conflicto corre el riesgo de convertirse en una conflagración regional. Analistas señalan que los rebeldes de Tigré cuentan con el apoyo de Eritrea, que teme que Etiopía, país sin salida al mar, planee invadir su territorio para obtener acceso al mar Rojo.
Información de DW.
