El rector de la Basílica de Guadalupe, el sacerdote canónigo Efraín Hernández Díaz, fue destituido, señalado por sacerdotes canónigos de poner en riesgo la personalidad jurídica del santuario, mala administración patrimonial, así como por la extracción de documentación reservada como estados de cuenta y contratos.
Su remoción es uno de los episodios más polémicos en el Tepeyac en las últimas tres décadas, desde la salida del último abad, Guillermo Schulenburg, quien en una entrevista en 1996, negó la existencia de Juan Diego.
El pasado domingo 12 de julio, el cardenal Carlos Aguiar Retes anunció formalmente la remoción de Efraín Hernández Díaz mediante una carta, tras un acuerdo con el Cabildo Guadalupano y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).
Desde agosto de 2025, hace 11 meses, dejó de asistir a las reuniones del Cabildo Guadalupano, cuerpo colegiado de sacerdotes canónigos que está a cargo de los recintos religiosos del Tepeyac.
El exrector es objeto de una investigación canónica por la Arquidiócesis y de una auditoría a cargo de la consultoría Deloitte.
“Y a principios de octubre se inició la investigación canónica al padre Efraín. Y el entonces vicario general de la Arquidiócesis de México, Salvador González Morales, hoy obispo de Cancún-Chetumal, le dicta medidas cautelares al rector de la Basílica de Guadalupe”, explicó en entrevista Guillermo Gazanini Espinoza, analista del Centro Católico Multimedial (CCM).
Dichas medidas fueron la separación temporal del cabildo. “Y se le retiró cualquier potestad de oficio en la Basílica de Guadalupe”, apuntó el especialista.
A decir de Gazanini Espinoza, la salida definitiva del rector de la Basílica de Guadalupe se decidió a partir del encuentro en el Vaticano entre el cardenal Carlos Aguiar y el papa León XIV, el jueves 25 de junio.
Cisma en el santuario del Tepeyac: indaga el Vaticano fraude financiero en la Basílica
La Santa Sede ordenó una auditoría a cargo de la consultoría Deloitte tras denuncias del Cabildo Guadalupano por desvíos y riesgo patrimonial.
A la medianoche del pasado 11 de diciembre, durante Las Mañanitas a la Virgen y la misa solemne en la Basílica de Guadalupe por los 495 años de las apariciones marianas, llamó la atención un hecho: la ausencia del sacerdote canónigo Efraín Hernández Díaz, rector del santuario del Tepeyac.
Es tradición que esa misa la celebre el rector del templo; sin embargo, en esta ocasión la encabezó el nuncio apostólico, Joseph Spiteri, mientras que la Misa de las Rosas, al mediodía del 12 de diciembre, fue oficiada por el arzobispo primado de México, el cardenal Carlos Aguiar Retes.
El padre Hernández Díaz llevaba tiempo sin ser localizado. De agosto de 2025 a principios de julio de este año —durante once meses—, los sacerdotes canónigos del Cabildo Guadalupano han sido testigos y denunciantes de uno de los episodios más polémicos en el Tepeyac desde la salida del último abad, Guillermo Schulenburg, hace 30 años.
A diferencia del escándalo sobre el abad Schulenburg de las tres décadas pasadas, que obedeció a su lógica racionalista respecto al Milagro Guadalupano, la polémica de 2025-2026 respecto al rector dimitente, Efraín Hernández, responde a denuncias de los propios sacerdotes canónigos sobre su administración financiera y a señalamientos de poner en riesgo el patrimonio del templo mariano.
No obstante, guarda semejanza con lo ocurrido con Schulenburg, quien dirigió durante 33 años el santuario guadalupano. Su gestión también fue señalada por la falta de rendición de cuentas y por una administración cerrada sobre los recursos de la basílica.
El pasado domingo 12 de julio, el cardenal Carlos Aguiar Retes anunció mediante un oficio la renuncia del rector del templo, Efraín Hernández, quien ya había sido suspendido temporalmente de sus funciones a finales de 2025 y principios de 2026. En su lugar fue designado el sacerdote canónigo y exorcista Daniel Villalobos Ortiz.
Objeto de una investigación canónica por la Arquidiócesis y de una auditoría a cargo de la prestigiada consultoría Deloitte, Hernández Díaz fue señalado por poner en riesgo la persona jurídica del santuario, por mala administración patrimonial y por la extracción de documentación reservada, como estados de cuenta y contratos.
El Vaticano ordenó la auditoría sobre los recursos económicos de la Basílica de Guadalupe después de que se interpusieran varias denuncias internas por presuntos malos manejos y desvíos financieros bajo la gestión del rector, conocido por sus cercanos como el Padre Efra.
En el oficio emitido el 12 de julio pasado, el arzobispo primado de México anunció una reestructuración administrativa de la Basílica de Guadalupe. Dicho documento fue leído en todas las parroquias de la Ciudad de México el domingo 19 de julio.
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