El panormara es desolador, la violencia dejó calles vacías, casas cerradas y tienditas abandonadas en El Alcalde, comunidad fantasma enclavada en este municipio michoacano.
En un recorrido realizado por este diario se constataron las condiciones de un pueblo sin gente, donde el miedo obligó a cientos de familias a huir por la violencia generada por conflictos entre los grupos delictivos antagónicos que pelean la plaza.
Según el último censo del Inegi, en 2020, la comunidad tenía 344 habitantes. Sin embargo, al 21 de marzo pasado sólo cinco viviendas permanecían ocupadas, con no más de 20 personas. El último desplazamiento forzado fue hace una semana, tras nuevos enfrentamientos.
La mayoría de las casas muestran signos de abandono, el polvo y la maleza invadieron los predios y son la evidencia del desplazamiento masivo de familias que inició desde hace tres años.
Las imágenes se replican en prácticamente toda la localidad, hay sillas, muebles, lavadoras y ropa olvidada… algunas puertas incluso han sido forzadas por integrantes del crimen organizado, quienes aprovechan la huida de los ciudadanos para ingresar a las casas y llevarse lo que les pueda servir.
Los techos de lámina muestran perforaciones de bala y explosivos lanzados desde drones, una estrategia de los grupos criminales que operan en la zona.
En la iglesia del pueblo, donde por el momento no se celebran misas, hay rastros de estos ataques, en el piso y entre las bancas hay restos de las láminas destrozadas.
CAMINOS MINADOS Y MIEDO A REGRESAR
Para los pocos habitantes que intentan volver, el camino está lleno de trampas. Los explosivos ocultos en las veredas representan un peligro mortal.
Excelsior