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¡Que viva el rock and roll!

¡Que viva el rock and roll!

Las piedras siguen rodando y el destino trazó un cami­no que para El Tri aún no ha terminado.

Alex Lora inició en la música cuando la libertad de expresión en México fue reprimida de una manera atroz, así que el arranque de esta historia no fue sencilla y mucho menos lo ha sido su permanencia.

Hace 50 años, el 12 de octubre, Lora y su banda da­ban su tocada debut en una fiesta, pero bajo el nombre de Three Souls In My Mind. Fue en la casa de Javier Bay, quien más que su primer re­presentante fue su guía por el mundo de la música.

Aquel día celebraban al equipo de futbol americano Cherokees de la Universidad Iberoamericana. Entonces empezaba a gestarse una de las huellas más importan­tes del rock and roll en es­pañol (aunque cabe destacar que sus primeras canciones fueron en inglés).

El Tri no es sólo un grupo de rock, que ahora ya es re­ferencia de la música en Mé­xico y una inspiración para las nuevas bandas, sino que a lo largo de 50 años se ha convertido en un estandar­te del rock urbano, trans­formándose en toda una empresa que buscó la digni­ficación del género, el respe­to a la mujer en las tocadas y hasta el reconocimiento al talento en reclusorios.

Pero el camino no ha sido sencillo. Hace unos días Alex Lora ofreció una conferencia de prensa para presentar a los músicos que lo acompañarán es su concierto de mañana en el Palacio de los Deportes; ahí el rocanrolero mencio­nó que son muchas las ban­das que pueden presumir de una trayectoria de décadas, pero pocas, como El Tri, tie­nen el orgullo de no haberla interrumpido un solo día.

Han tocado, dijo, cada se­mana, sin cancelar un solo concierto y yendo a todos los rincones del país.

“Estamos celebrando 50 años de rocanrolear, pero no porque nos hayamos puesto de a pechito o porque ten­gamos un patrocinador muy chingón y un padrino muy a toda madre. Estamos feste­jando 50 años a pesar de las críticas, las envidias, la sata­nización, los chismes, la re­presión, todas las broncas que hemos tenido que brin­car y sobreponernos para poder seguir adelante y seguir roncanroleando. Por eso digo que para esto se ne­cesita un poquito de gracia y otra cosita”.

Subirse a un escenario, para quienes lo ven desde las butacas, podría parecer sencillo; sin embargo, Alex Lora y su esposa, Chela Lora, han tenido que picar duras pie­dras para conseguir la apertura al rock urbano.

Chela se dedicó a buscar mejores opciones para que El Tri –y muchas bandas más de la época– pudieran to­car dignamente. Fue así que se convirtió en manager del entonces Tree Soulds In My Mind y continúa.

En la misma conferen­cia de esta semana, la roc­kera platicó que para los rockeros siempre hacía falta un lugar digno para exponer su música y un trato de respeto.

A la fecha, El Tri es de esas bandas a las que se odia o se ama, no hay más, no hay medias tintas. Lo cierto es que han labrado una carrera sólida, que incluso ha dado voz a su público, la raza, como le llama Alex Lora, a través de sus canciones, principalmente en los años en que la censura era el pan de cada día en las filas rocanroleras mexicanas.

Pero también lo ha hecho con las mujeres en la músi­ca, haciendo eventos sólo con bandas femeninas, y con grupos vulnerables como los reclusos en los Centros de Reinserción Social.

Han sido cinco décadas en las que Alex Lora y su ban­da han recibido infinidad de reconocimientos en Méxi­co y otros países como Perú, España y Estados Unidos. Pero, como dice el líder de El Tri, todo se lo deben a la raza, es decir, a todas esas perso­nas que aman su música y la llevan en el corazón, que la han mantenido en el radar.

 

Fuente: Excélsior

Foto: Especial

 

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