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Eric Nepomuceno, el escritor que duda

Eric Nepomuceno, el escritor que duda

Autor de compilaciones como Cosas del mundo, Hemingway en España y Bangladesh tal vez, Nepomuceno celebra sus 70 años con una selección de relatos donde privilegia una atmósfera cargada de tensión y una trama que se apoya en el tiempo y los secretos, la importancia del juramento, la desnudez y el deseo adolescente, ficciones que crecen como flores y no necesitan ser perfumadas, como alguna vez dijo Eduardo Galeano.

Nepomuceno adelanta que vendrá a México en octubre próximo, habla sobre su búsqueda literaria y afirma que su mayor deseo es que el lector se convierta en su cómplice, un confidente que complete la historia ante el rostro inocente del autor.

“Muchas veces corto el final del cuento para dejar que el lector intente averiguar qué pasó. Porque yo soy de los que defienden que, en literatura, cuanto menos hables más dices. Aunque si uno logra crear una atmósfera de tensión que atrape al lector, entonces ahí se convierte en tu cómplice y pasa a vivir la historia desde adentro. Ojalá haya logrado eso en estos relatos”.

Nepomuceno confiesa que podría escribir tan rápido que terminaría una novela de 400 páginas en dos meses, pero sería una narración muerta, sin alma.

“Puedo escribir rápido, pero soy muy lento para los libros de ficción. Pero a esta altura de mi vida, si me encierras en un cuarto de hotel que sea cómodo y donde pueda fumar… te puedo entregar una novela de 400 páginas en dos meses; el lío es que no creeré en ninguna línea, porque no se puede forzar la mano en la ficción.

Las tres estaciones compila 15 de los mejores relatos que ha escrito el autor brasileño en casi medio siglo. La traducción corrió a cargo de Paula Abramo y están organizados en orden cronológico, pero no por el año de su escritura, sino por la edad de los personajes. La primera etapa compila cuentos sobre la infancia y la primera juventud; la segunda agrupa personajes que hablan sobre la ruptura o el encuentro, sus luces y sombras, alegrías y desesperanzas. Y cierra con una especie de respuesta a las anteriores, un punto de equilibrio en donde hay relatos de humor, tristeza, solidaridad, amor y un nuevo comienzo”, comenta.

Autor de Cuarenta dólares y otras historiasLa palabra nunca y del reportaje La masacre, Nepomuceno maneja sus relatos como si tuviera entre manos una cámara de vídeo equipada con un zoom de largo alcance y una súper cámara lenta. “No es algo intencional, así que es un poco complicadito explicar lo que escribo. Pero la cuestión es así: digamos que yo te cuento algo que me ocurrió ayer, pero podría tardar mucho más tiempo contando lo que ocurrió que el tiempo en que realmente sucedió”.

 

 

Fuente: Excélsior

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